El papel de los sanitarios superiores fue fundamental en la pandemia y exigen formación universitaria

Desde hace meses y de forma coordinada a nivel estatal estos trabajadores se movilizan por la homologación con Europa. Lo que reclaman es una ampliación de su formación, ahora un ciclo superior de FP, en dos grados universitarios: imagen médica y radioterapia, por un lado, y laboratorio biomédico y anatomía patológica, por otro.

Pontevedra y O Salnés fue de las primeras áreas de salud gallegas en implantar las coordinaciones técnicas. Son cuatro. Rodrigo Rodríguez es el coordinador de los técnicos de anatomía patológica y citodiagnóstico; Marisa Rivas, del área de docencia y formación continuada; Inma Lodeiro, de laboratorio de análisis clínicos; e Isabel Fontán, de laboratorio de microbiología.

La pandemia del covid supuso para muchos de ellos una mayor carga de trabajo y en el caso del laboratorio de microbiología, donde se procesan las pruebas PCR, se llegó a duplicar inicialmente la plantilla, de 18 a 36 trabajadores. En la actualidad, de ese refuerzo de 18 se cuenta con 10. La tradicional falta de visibilidad de los técnicos superiores sanitarios, provocada en la mayor parte de los casos por no estar en contacto directo con el paciente, sí mejoró en ese aspecto con la pandemia.

Marisa Rivas ejerce de portavoz de sus compañeros a la hora de defender la formación universitaria, con dos grados, que reclaman. Junto a la homologación, ¿qué piden a las Administraciones? «La demanda principal es, sin duda, recibir el apoyo necesario para que cuando este cambio histórico se produzca se pueda llevar a cabo la ampliación en horas formativas en los centros de trabajo (FCT)». Y añade: «Esta es la clave también para que cuando pasen a formar parte de nuestros listados de contratación su preparación sea mayor». Técnicos de Pontevedra y de toda Galicia participaron el pasado 5 de marzo en Madrid en una movilización. Más de 8.000 profesionales enseñaron músculo y dieron un ejemplo de unidad.

Son conscientes de que el camino que queda por recorrer es largo. Marisa Rivas sí ve «un paso más allá» respecto a anteriores responsables políticos en la comparecencia del ministro de Universidades, Joan Subirats, el 13 de marzo en una comisión en el Senado. «Lo prioritario es que centros educativos y universidades lleguen a un consenso unificando a la par ambas combinaciones, los ciclos superiores de anatomía patológica y citodiagnóstico con laboratorio clínico y biomédico, y de imagen y medicina nuclear con radioterapia y dosimetría, configurando conocimientos con las técnicas y procesos avanzados de la actualidad», subraya Marisa Rivas. La ampliación de la formación en centros de trabajo pasaría de 384 a 560 horas.

Juan Ramón Pérez: «No pedimos que nos regalen nada, sino que nos formen»

Juan Ramón Pérez (Ferrol, 1969) es técnico en el CHUAC coruñés y presidente de la Asociación de Técnicos Superiores Sanitarios de Galicia (Atessga). Insiste en que la reivindicación del colectivo no es nueva, pero sí cada vez más necesaria por la evolución técnica en todas las especialidades.

—¿Cuándo se creó la asociación?

—La asociación se creó en 1989, inicialmente era de técnicos de laboratorio y anatomía patológica. Hace unos años se abrió a todas las especialidades de la rama sanitaria de FP de grado superior que no tienen colegio profesional. Son once y de ellas nueve no tienen colegio.

—¿Cuántos técnicos superiores sanitarios trabajan en Galicia?

—En la plantilla del Sergas, en la sanidad pública, son unos 1.800. A esa cifra hay que sumar todos los que trabajan en el ámbito privado. Podrían ser unos nueve mil.

—Piden la conversión en grado universitario. ¿Hay avances?

—Se van consiguiendo cosas, pero la reclamación es de hace 30 años, no de ahora. Ha habido una evolución tecnológica en todas las especialidades que ha generado un aumento de conocimiento y de formación que el sistema no ha asumido. Pero en el trabajo diario de los técnicos sí se ha asumido. En toda Europa es grado universitario de cuatro años. A pesar de que en España hacemos las mismas funciones tenemos una carencia de dos mil horas de formación.

—¿De quién depende el cambio?

—Del Ministerio de Sanidad, ni siquiera del de Educación. En Sanidad es donde se realiza la ordenación de las profesiones sanitarias y el que tiene las competencias iniciales para que la formación pase a ser un grado. Estamos en el punto de partida. En el 2018 se aprobó una PNL [proposición no de ley] en el Senado, pero llegó la pandemia y se paró todo.

—Todo menos el trabajo de los técnicos sanitarios, ¿no?

—Sí. PCR, estudios de imagen para neumonías, tratamientos de radioterapia que no se pararon. Entre el 80-90 % de los diagnósticos salen de pruebas realizadas por nosotros, desde un simple análisis a una placa de rayos. Lo que quiero dejar claro es que no pedimos que nos regalen nada, sino que nos formen para ofrecer un mejor servicio. Las pasarelas para los que estamos trabajando saldrán de una mesa de diálogo donde se decida si son cuatro asignaturas, seis meses o un año. No es de hoy para mañana.